Blog

El masaje como momento de reconexión

El cuerpo es el punto de encuentro entre tu mente y tu espíritu, es donde se graban las huellas de la desconexión entre ambos. Cuando tu cuerpo, tu mente y tu corazón están unidos, van a una, tu campo energético se expande, te sientes ligero, completo. Sin embargo, cuando tu mente toma el control de tu vida separada de tu esencia, el cuerpo se convierte en el campo de batalla de esta división interior, donde quedan grabadas las huellas de las luchas interiores. Tu campo energético se contrae, te vuelves más denso y dependiendo de la intensidad y de lo que se extienda en el tiempo la situación, al ir tomando decisiones desde este estado, experimentamos situaciones de vida dolorosas que nos van a llevar al sufrimiento en forma de dolores, contracturas, lesiones y enfermedad. Cuando hacemos un masaje, es un buen momento para reconectarlos de nuevo, devolverle a tu cuerpo esa energía de expansión y deshacer los estados mentales que nos han llevado hasta ahí. Para ello hemos de recordar una premisa importante, en el Amor no hay sufrimiento, ya que no hay batalla, hay unidad. Por lo que tenemos que encontrar ese punto de contacto que está en el límite del dolor, que al tratarlo con suavidad sentimos ese dolor agradable, que libera. Por lo que, si la persona está presente en ese sentir, la mente se podrá reordenar sola, abriendo la puerta a nuevos enfoques y soluciones que le permitirán deshacer con más facilidad los problemas que han provocado esa huella. Cuando tratamos con suavidad los límites todo se deshace con más facilidad, ya que lo que estamos haciendo es poner Amor en esos lugares donde el desamor ha dejado sus huellas.